lunes, 21 de junio de 2010

Una historia de McDojos


Bueno casualidades de la vida, es terminar de ver la película del legendario maestro Yip Man, la película se llama Ip Man (y ya creo que van por la 2ª). A lo que voy, el caso es que la película narra una historia y sus leyendas, de “Dojos” de Kung-fu y de cómo los maestros, poco cualificados dan clases para “ganar dinero”, y de cómo los demás maestros acuden a Ip Man, para aprender o para que luche por ellos para salvar sus reputaciones…y también hay kárate (una película por lo menos entretenida).

A sido darme una vuelta por lo que se cuece en los blogs y webs de kárate y al ver este articulo, me ha gustado tanto como para darle cabida en mi propio blog, pues creo que las verdades hay que contarlas, le duela a quien le duela y eso que no soy nada participe de dañar a nadie.

He pasado por este blog, que se nutre de los buenos artículos que se va encontrando en relación con el kárate. Un artículo que dice, “Una historia de McDojos” (que no solo se relaciona al kárate, si no, a todas las Artes Marciales).

http://karateshitokan.blogspot.com/

Tras lo cual he visitado la web donde viene el articulo de otro blog (que lo ha traducido, muy bien por cierto al castellano).

http://kanotengu.wordpress.com

El articulo parece proceder de http://www.bullshido.net/ al final es lo que ocurre en muchas partes, la vieja historia de las “artes marciales” que aún continúa existiendo, donde las enseñanzas son mercancías perecederas y los alumnos, son simples clientes.

Antonio Milla Jiménez.


Una historia de McDojos
Junio 4, 2010 por kanotengu

¿Qué es un McDojo?


Un McDojo es una escuela que enseña una forma poco práctica y aguada de artes marciales con el fin de hacer dinero. Sitúan la importancia del beneficio muy por encima de la enseñanza de algo realista o creíble en términos de defensa personal, y son peligrosas en el momento que mandan estudiantes no preparados y muchas veces demasiado confiados al mundo pensando que pueden luchar cuando en realidad no tienen habilidades de combate reales.

Muchas veces los McDojos enseñan un montón de Bullshido, que es un término usado para referirse al engaño, fraude y mentiras en términos de artes marciales.

La historia.

El artículo se encuentra en www.Bullshido.net Un poco antiguo pero efectivo (traducción por Kanotengu):

Fui a un programa de entrenamiento de buena fé. No sabía demasiado del Karate, o incluso de que hubiera diferentes tipos de artes marciales, pero sabía que quería aprender a defenderme.

Para alguien como yo, que lo único que había visto era a través de la tele y las películas, cuando una escuela abre sus puertas y cuando ves al instructor y lo que hace que se parece mucho a lo que has visto en la tele, tiendes a pensar que él realmente sabe lo que hace. Cuando el precio parece razonable y te dice “estás en buena forma, tanto que te prometo que llegarás a cinturón negro en 2 años” la euforia te invade y firmas en la línea de puntos. Si además te ofrece un 10% de descuento por pago adelantado, te metes.

Y entonces comienzas tus clases, sabiendo que en sólo 2 años serás un cinturón negro y que serás capaz de defenderte.

Él estaba en lo cierto. En 2 años conseguí mi cinturón negro. Fui al examen junto con una docena de personas, y todos pagamos los $500 para hacerlo, y sorprendentemente todos aprobamos. Estábamos lógicamente orgullosos de nosotros mismos y de los demás por haber pasado por 2 años de sudor unos con otros, ayudándonos entre nosotros para aprender a lo largo del camino.

Nuestras clases se parecían a lo que una clase de Karate debería ser. Saludábamos al entrar, nos llamábamos “señor” y “señora” entre nosotros; nos ejercitábamos y nos forzábamos para ponernos en forma; aprendimos incontables katas y pasamos horas trabajando patadas especiales.

Aprendimos un montón.

Lo que no aprendimos sin embargo, y ni siquiera nos dimos cuenta de que no lo estábamos aprendiendo, fue cómo usar las técnicas que estaban en los katas. Nunca aprendimos a combinar las técnicas.

Nunca nos dimos cuenta porque podíamos hacer bien esos katas, y porque hacíamos patadas potentes, rápidas y bonitas, que no sabíamos cómo y cuándo usarlo. Nunca hicimos sparring. Nadie de nosotros había recibido algún contacto real.

Muchos de nosotros, tan dichosamente complacidos con nosotros mismos por permanecer dos años completos, nos quedamos y fuimos a por el 2º dan. Y después el 3º. Lo único que cambiaba en los patrones de las clases eran los katas aprendidos… ¡¡pero lo hacíamos tan bien!!.

Podría haberme quedado en ese caminito feliz por el resto de mi vida, si no fuera por lo que le paso a otro. Ni siquiera estaba ahí, pero abrió mis ojos. Me asustó tanto que tuve que empezar a leer artículos en internet, y comparar lo que otros decían de sus escuelas respecto a lo que pasaba en la mía. Incluso comencé a mirar lo que otras escuelas hacían en mi área.

Uno de los que empezaron las clases conmigo, a uno de los que obtuvieron en tan solo 2 años su cinturón negro y se quedó después como hice yo le dieron tal paliza que pensé que no sobreviviría.

Era una masa de carne desgarrada, huesos rotos y sangre, y eso que lo vi tras unos días de hospitalización. Perdió uno de los dos oídos y durante un tiempo no estaban seguros de si volvería a andar. Todo porque fue atacado y pensó que sabría cómo defenderse.

Él ahora dice que estaba seguro de sí mismo hasta que recibió el primer puñetazo. Todos los katas que había practicado no le habían enseñado como bloquear de manera efectiva. Nunca nos enseñaron que un kata es una pelea desde uno de los lados, y que las cosas que hacíamos representaban que había alguien al otro lado peleando con nosotros. Solo eran patrones que teníamos que aprender. Bloqueo-puño-patada… bien, ¿cómo demonios iba eso a enseñarnos algo cuando nunca supimos qué iba primero, que movimientos representaba y como contrarrestarlo?

No somos cinturones negros. Somos un puñado de bailarines en forma.

Ese tipo podía haber muerto. Así como que él seguirá sufriendo los efectos de la paliza por el resto de su vida. Fue lo que nos abrió los ojos a todos los demás, cuando nos dimos cuenta de que ninguno de nosotros había recibido un puñetazo en serio. Las cosas comenzaron a tener sentido entonces. No hicimos sparring, no nos permitían competir. La razón que nos daban era que el deporte no tenía sitio en sus enseñanzas, pero la verdad era que él no se podía permitir exponernos a gente en las artes marciales que supieran lo que hacían.

Unos meses más tarde lo supimos, nos habían timado. Este bufón había dejado a su instructor cuando era cinturón azul con solo 2 años de práctica porque pensó que era suficientemente bueno. No lo era. Su ego podía habernos matado a cualquiera de nosotros.

Si posees alguna fábrica de cinturones, por favor, piénsatelo dos veces. Tus estudiantes confían en tí, y cuentan contigo para que les enseñes bien. Gasté muchos años de mi vida pensando que estaba siendo instruido por un cinturón negro de alto rango cuando era un simple estúpido con labia que no pudo aguantar su propio entrenamiento.

Pensaba que me iba a examinar de 3º dan. Ahora sé que, tras hablar con gente y yendo a otras escuelas, que probablemente no fuera mejor que un estudiante medio de 1-2 años de práctica con cinturón naranja o verde. Quizá fuera más rápido o tuviera más resistencia, pero ese estudiante sabría mucho más que yo.